Esta vez no hubo ni Oscar a DiCaprio ni equivocación en el nombre de la ganadora que valiera para anécdota. La ceremonia número 90 de los premios de la academia transcurrió por cauces más normales y previsibles y sin grandes sorpresas, en una gala que, sin grandes alardes, cumplió, haciéndose plomiza en los típicos momentos en los que una gala de este tipo se hace pesada, tanto por horario como por duración.
